Decidí salir del establo con la herradura en la mano. Me senté en el escalón de la puerta de la entrada y contemplé el ajetreo del caminar de los campesinos, mientras acariciaba la defectuosa herradura.
-¿Vos sois el albéitar?
-No soy albéitar, ni siquiera puedo doblegar a mi caballo. –Miré a aquel esmirriado muchacho, mientras el sol me deslumbraba. – ¿Quién pregunta por mí?
-Su hermana me ha dicho que viniera aquí. Que estaría a salvo y que vos necesitabais ayuda.
-¿Mencía os ha dicho eso?
Mi hermana me conocía muy bien, al igual que conocía de su buen corazón. Ese pícaro sería algún protegido suyo de palacio y puede que no me viniera mal la ayuda de alguien tan astuto como él.
-¿Cómo os llamáis?
Me levanté, acercándome a aquel muchacho de cabellos castaños y de mirada esmeralda.
-Christian, Christian de Tjmud.
-¿No tenéis familia?
-No señor, mi madre es una prostituta y no puede hacerse cargo de mí y mi padre creo que ahora es monje en el monasterio de Shamna.
Me sorprendió la facilidad que tuvo en no mostrar ningún reproche al trabajo de su madre. Lo dijo como si fuera la labor más digna y eso me hizo admirarle; ya que cualquier otro se avergonzaría de su propia sangre.
-¿Y vos?
-Douglas, Douglas de Rocagris. –Sonreí. –Podéis llamarme Dougie.
-Su hermana me contó la historia de su familia y la historia de Rocagris. ¿Vos sois igual de valiente que vuestra hermana?
-Ella no es valiente, ella es orgullosa y a veces temo que eso le cueste la vida. ¿Por qué os ha hecho su protegido?
-Me ha salvado, interponiéndose entre el Capitán Cebo y yo. Si ella no hubiera arriesgado su vida, yo ahora mismo estaría medio muerto y me faltarían las manos.
-¿Ella está bien? –Me preocupé por mi hermana y temí por su vida.
-Sí, señor. –Dijo nervioso, acariciándome el hombro. –Solo su labio está mal. Ella está sana y salva. Dios ha hecho que velaran por su vida.
-¿Dios? –Reí. –Dios no existe. Si en verdad existiera habría salvado a mi familia.
-Blasfemáis sandeces, señor. Dios existe y siempre nos intenta ayudar, aunque nos haya hecho pertenecer a esta clase social.
Acaricié la mejilla de Christian por tan buena reflexión y comencé a tramar un plan, puesto que conocía su astucia.
-Christian, ¿conocéis al herrero? –Él sonrió.
-Claro señor, es Roger. A mis diez años le he robado tantas veces...
-Necesito de vuestra habilidad, para conseguir una herradura, para este caballo.
-¡Es el caballo de Mortis! –Exclamó y me miró asombrado. –Vos debéis curarlo bien, ese guardia quiere más a su caballo que a su propia mujer.
-Si le quisiera tanto, le habría conseguido mejores herraduras.
-Entiendo vuestro plan y he de deciros que será un placer ayudar al futuro gran albéitar de Tjmud. –Sonrió y mostró su sonrisa imperfecta por la falta de sus dos incisivos. –Christian no suele equivocarse con cosas así. Seréis importante.
Sonreí y le di la herradura, para que robara una parecida. Él salió corriendo y se perdió entre las calles. Mi hermana no solo protegía a un pícaro, sino a un muchacho muy inteligente que me iba a ayudar bastante bien a la hora de llevar a cabo mi trabajo.
Caminaba escuchando los saberes de Anastasia, mientras mi ama nos había dado una hora de descanso.
Yo tenía a Anastasia como una mujer muy sabía, y no me equivocaba, porque lo era. Me contó todas sus peripecias en palacio.
Me habló de cada miembro de la familia real y me predijo del príncipe. Aún no le conocía, pero todas las criadas decían que era capaz de satisfacerte en todos los sentidos y que en el amor carnal, no tenía rival.
-Pero no temáis por el señor, no sois de su agrado. –Rió.
-Anastasia, ¿qué tengo de malo?
-No sois como las demás. Vos os ceñís al atuendo y sois demasiado delgada para que se fije en vos. No tenéis curvas, para que resaltéis.
Mientras que Anastasia se reía, yo acaricié mi pequeña cadera, y la verdad es que tenía razón.
Anastasia me dio un vaso de agua y sacó un trozo de empanada de un cajón de la cocina. Empezamos a comerlo y Anastasia terminó de contarme que hacía Sir Thomas en Tjmud .
-Sé que me escondéis algo. –Sonrió.
-¿El qué?
-La princesa está incrédula porque sabéis leer, ¿es eso cierto? Y de serlo, ¿cómo?
-¿Vos no sabéis? –Rápidamente movió su cabeza y negó. –Mi padre adoptivo nos enseñó a leer a mi hermano y a mí.
-¿Un musulmán?
-Sí, y me dan igual sus desprecios, para mí fueron los mejores padres que he tenido. –Suspiré, agarrando nerviosa mi vestido. –Dijo que nos sería útil, al igual que el latín y su propia lengua.
-¿Habláis como esos herejes?
-Sí. Anastasia, si no le importa, deje de insultarlos y menospreciarlos. –Me levanté de la mesa. –Que tenga un buen día.
Dejé a Anastasia con un rostro de incredulidad enorme. No soportaba que hablaran así de los que habían sido mi familia, solo por ser de otra religión. ¿Qué más daba el Dios que adoraras si todas las religiones se basaban en lo mismo?
Caminé hacia los aposentos de la princesa y al entrar estaba llorando. No quise preguntarle el por qué, porque no me incumbía conocerlo.
-Señora, sé que no es un buen momento, pero creo que le vendría bien tomar el aire.
-¿Y ponerme morena? –Gritó enfadada.
-Señora, no era...
-Vos no sabéis nada, no sabéis lo que es estar encerrado y no tener libertad.
-Lo sé mejor que vos. Pertenezco al tercer estado, o lo que los de su calaña conoce como escoria. Mida sus palabras porque si yo tuviera esta condena... La preferiría.
-Sois una insolente. –Golpeó mi rostro, como hacía la mayoría de las veces que hablaba. –Creéis conocer todo y sólo sois una ignorante. ¡Marchaos de mis aposentos, antes de que llame a la guardia y os castiguen en las mazmorras!
Salí de sus aposentos, cerré la puerta y me tragué el nudo que tenía en la garganta. ¿Cómo podía ser tan hipócrita y pensar que yo era libre? ¿Tan mal entendía que yo era su sierva y que nunca conseguiría mi libertad, mientras que ella lo era aunque estuviera atada a un hombre que no amaba?
Mientras esperaba el regreso de Christian, fui a los establos. Tenía en mente intentar montarme en Sombra, pero por su carácter y su hostilidad hacia mí, era toda una quimera.
Cogí la cuerda y saqué un trozo de pan, para llamar su atención. No tardó mucho en acercarse a mí, con las orejas señalando todas las direcciones. El otro caballo, continuaba quieto, sin perder de vista aquel trozo del mendrugo de pan que ofrecía a Sombra.
Coloqué la cuerda a modo de cabezal en la enorme cabeza de Sombra y posteriormente le ofrecí el trozo de pan.
No tardó nada en devorarlo y comenzó a buscar entre mis andrajosas ropas, más comida.
-No tengo más, Sombra. –Acaricié su cabeza y él comenzó a resoplar. –Sabes que no tenemos dinero y...
-Señor. –Miré a Christian, que estaba jadeante y saqué a Sombra del establo. –He conseguido la herradura. ¿Puedo acariciarlo?
-Es muy tozudo, pero si te deja.
Christian me dio la herradura y mientras que él intentaba acariciarle, yo observaba y medía junto con la herradura defectuosa, la que él había traído.
Era perfecta y esta no tenía ninguna imperfección.
-¿Por qué no es dócil?
-Lo es, pero solo con mi hermana. Ella es capaz de estar horas con él, susurrándole y acariciándole.
Sonreí al recordar a mi hermana y un sentimiento de preocupación recorrió mi cuerpo. Temía por ella.
Había visto morir a tantas personas que había amado, que no quería perder a mi única familia, a mi única sonrisa, a la única persona por la que lucharía y daría mi vida si fuera necesario.
Despeiné los sucios cabellos de Christian y este me sonrió. Le hice sacar al otro ejemplar y caminamos por el prado que quedaba detrás de mi hogar.
Subí a Christian encima del caballo y le empecé a preguntar si notaba la cojera o algo extraño al pisar. Él me contestó que sí, por lo que le bajé y le hice correr al establo a por un martillo y unos cuantos clavos que había encontrado el día que llegamos a esa choza.
Acaricié a ambos caballos y me dispuse a intentar montar en Sombra. Tenía miedo y sabía que él había notado esa sensación, porque golpeó el suelo de manera nerviosa con el casco delantero.
-¿Qué os he hecho? Si es porque degollé a vuestro dueño, lo siento.
Le di la espalda y comencé a llorar, al recordar aquel día de invierno en el que cambió mi vida. Me di cuenta que las palabras de Ajman no tenían sentido y que yo nunca llegaría a ser un gran albéitar; puesto que no podía ni montar a mi propio caballo.
La cabeza de Sombra acarició mi espalda y relinchó, de la misma forma que le relinchaba a mi hermana, en mi oído.
Me giré hacia él y me limpié las lágrimas. Abracé su cuello y Sombra me dejó que le acariciara.
Recorrí su cuello con mis manos y comencé a susurrarle.
-Si no quieres que te monte, jamás lo haré.
Sombra relinchó y se agachó, dejándome que me subiera a su lomo. Lo hice incrédulo y suspirando, ambos al unísono, comenzó a galopar por aquel prado.
Tenía una sensación muy extraña. No entendía el comportamiento de Sombra, pero ahora me había ofrecido la posibilidad de ser su amigo, no su rival.
Me bajé de Sombra cuando Christian llegó corriendo, con el martillo y los clavos.
Christian me dio aquellos materiales. Agarré al ejemplar árabe a un poste del cercado y le hice alzar la pata trasera, acariciándole suavemente en el tendón.
Este, como si fuera un acto-reflejo, elevó su pata y me la coloqué entre las piernas, para conseguir herrarle.
Christian me miraba asombrado. Nunca había visto como se herraba un caballo y mientras sujetaba a Sombra, lanzaba miradas curiosas.
Limpié el barro del casco, con el martillo. Comprobé si la incisión estaba curada, y así era, ya no había ni rastro de aquella raja en su uña.
Coloqué la herradura y golpeando los clavos, para fijarla, herré al caballo.
-¿No le duele? –Sonreí, mientras golpeaba el casco. – ¿Para qué las necesita?
Solté el casco e hice andar a aquel caballo. Apoyaba a la perfección el casco y eso me alegró, porque había finalizado mi primer trabajo.
Christian y yo volvimos a casa.
-A vuestra pregunta anterior, no le duele y las necesita como nosotros los zapatos, pero... –Reí. –Ya ves, mi pequeño amigo, que no poseemos tales lujos.
-Algún día poseeremos dos pares y dejaremos de notar como las piedras se clavan en nuestros pies.
Acaricié el hombro de Christian y le sonreí. Me gustaba como pensaba, y lo que era mejor, que podía confiar en él a pesar de su picaresca.
Me levanté de buen humor esa mañana, por lo que había decidido salir a dar una vuelta a caballo.
Acababa de volver, y mi atuendo negro todavía estaba manchado con el polvo del camino. Me entretuve mirando a mi tercer hijo, Haner, que aún tenía los flancos cubiertos de sudor.
Era un tordo negro como el carbón, pero con los años, su pelaje se había aclarado tanto que tenía un color gris blanquecino.
Sus pulidos cascos repiquetearon con fuerza contra la puerta de madera de la cuadra cuando uno de mis criados apareció algo inquieto tras la puerta de entrada.
-Majestad, Sir Thomas de Blackwell desea veros. –Se retiró haciendo una reverencia.
Las sedosas crines se deslizaron entre mis dedos extendidos como las serpenteantes aguas de un río oscuro y brillante. Acaricié a Haner entre sus orejas y le metí en la cuadra.
Transferí la mirada hacia Bruma y Lazlo y salí cerrando la puerta, tras de mí.
-¿Queréis dar un paseo por los jardines?
-Claro, lo que deseéis, majestad.
Subimos por unas empinadas escaleras de piedra mientras escuchábamos el canto de los pájaros que se encontraban en los árboles de los alrededores del jardín.
-Sir Thomas, ¿qué se os ofrece?
-Vengo a hablaros de su hija. –Paró en seco y alzó la mirada al frente. –No quiero que se case obligada. Cada vez que intento ser amable solo recibo rechazos y desdén por su parte.
-No os preocupéis, Sir Thomas. Tarde o temprano, Anabeth, se enamorará. –Dije con la esperanza de que lo que acaba de salir por mis labios se hiciera realidad. –No está acostumbrada a tener trato con caballeros tan galanes y apuestos como vos. Dadle tiempo al tiempo y ella misma acudirá a vos.
-¿Y si no lo hace?
-Lo hará. No hay ningún otro caballero en el reino que pueda hacer feliz a mi hija.
-Agradezco sus halagos. Dios le oiga. –Miró hacia un carruaje que acababa de ubicarse en la entrada. -Disculpadme, pero tengo que ultimar un par de asuntos pendientes. Majestad.
Se inclinó haciendo una reverencia y fue hacia el carruaje que le estaba esperando. Observé como abandonaba el palacio, mientras que el sol, me cegaba las vistas de su despedida.
Agarré la espada y di un paso al frente. Jed, atacó primero, elevando la espada a la altura de mis hombros. Paré su ataque con un golpe seco, obligándole a dar un paso hacia atrás. Ataqué con un golpe bajo, forzando a que levantara su espada e hiciera presión sobre ella, para conseguir levantarla.
Me dio un pequeño empujón, y volvió a atacarme; esta vez por el flanco izquierdo, mi única y fatal flaqueza. Giré sobre mí mismo, escapando rápidamente de aquel golpe, que si hubiera sido real, habría resultado desarmado o incluso herido.
-Daniel, tenéis que controlar ese flanco y no huir. Solo lo dominaréis cuando os enfrentéis a ello.
Asentí y volvimos a nuestras posiciones; él girado hacia la derecha y yo hacia la izquierda, con los pies firmes, intentando mantener el equilibrio para no caer al primer golpe y poder moverme con rapidez.
-Daniel, tenéis que controlar ese flanco y no huir. Solo lo dominaréis cuando os enfrentéis a ello.
Asentí y volvimos a nuestras posiciones; él girado hacia la derecha y yo hacia la izquierda, con los pies firmes, intentando mantener el equilibrio para no caer al primer golpe y poder moverme con rapidez.
Esquivé nuevamente su ataque, cambiando de posición. Blandí mi espada con agilidad, haciendo un movimiento brusco de muñeca, presionando sobre su espada, desde arriba. En ese momento las espadas formaron una cruz, mi espada quedaba sobre la suya. Presioné con más fuerza y conseguí que perdiera el equilibrio.
Sonreí victorioso y dejé de ejercer fuerza. Jed empujó mi espada, lanzándola por los aires, a unos pocos metros de mí. Sonrió al ver mi asombro y giró con gracia su espada.
-Nunca subestiméis al contrario, no sabéis con que os puede sorprender.
Corrí hacia mi espada, cogiéndola con la mano izquierda, como buen zurdo que era.
-Nunca subestiméis al contrario, no sabéis con que os puede sorprender.
Corrí hacia mi espada, cogiéndola con la mano izquierda, como buen zurdo que era.
Jed y mi padre insistían en que luchara como un diestro, así tendría más posibilidades de ganar y menos de resultar herido. Pero eso me era imposible, ya que no podía dar ni una sola emboscada de frente con la mano derecha.
A lo lejos vi a Anabeth agarrada del brazo de padre, dirigiéndose a nosotros.
-Jed, una última.
-¿Estáis seguros? –Inquirió sacando nuevamente su espada y ante mi afirmación elevando los hombros.
Imité su gesto y ataqué, tan rápido que ni él mismo esperaba tal movimiento. Me coloqué detrás de él, colocando mi espada cerca de su cuello, y de una patada, hice volar su espada a los pies de mi padre, que me miraba firme, solemne, con la misma mirada de siempre.
Anabeth aplaudió y miró rápidamente a padre para ver su reacción. Nada. No movió ni un solo músculo de la cara, ni una leve sonrisa o ni un mísero gesto de asombro.
Solté a Jed y le di una palmada en el hombro, colocándome a su lado.
-Daniel ha mejorado notablemente desde que empezamos las clases.
-Es su obligación si quiere seguir mi ejemplo y convertirse en un gran caballero.
¿No podía felicitarme o sentirse orgulloso de mí por una sola vez en su vida?
A lo lejos vi a Anabeth agarrada del brazo de padre, dirigiéndose a nosotros.
-Jed, una última.
-¿Estáis seguros? –Inquirió sacando nuevamente su espada y ante mi afirmación elevando los hombros.
Imité su gesto y ataqué, tan rápido que ni él mismo esperaba tal movimiento. Me coloqué detrás de él, colocando mi espada cerca de su cuello, y de una patada, hice volar su espada a los pies de mi padre, que me miraba firme, solemne, con la misma mirada de siempre.
Anabeth aplaudió y miró rápidamente a padre para ver su reacción. Nada. No movió ni un solo músculo de la cara, ni una leve sonrisa o ni un mísero gesto de asombro.
Solté a Jed y le di una palmada en el hombro, colocándome a su lado.
-Daniel ha mejorado notablemente desde que empezamos las clases.
-Es su obligación si quiere seguir mi ejemplo y convertirse en un gran caballero.
¿No podía felicitarme o sentirse orgulloso de mí por una sola vez en su vida?
Me cae super mal Anabeth, alguien debería darle una bofetada (?
ResponderEliminarPobre Danny! Se nota que se esfuerza mucho por conseguir que el padre al menos le diga algún cumplido, también se merece que le den una bofetada jaja
Me alegra saber que Sombra se dejó montar por Dougie! Ya era hora :D
Suban pronto ! Besos
Otro capítulo con el que me dejáis impresionada. Es genial.
ResponderEliminarChris *-* adoro a ese niño, y me da un poco de pena el hecho de que esté solo en el mundo, sin sus padres. Espero que se haga amigo de Dougie y de Mencía y se ayuden mutuamente como en este capítulo.
Dougie es mala influencia, se aprovecha de la picardía y el arte de Chris para robar jaja. Pienso igual que Christian, Dougie se convertirá en el mejor albéitar del reino.
Mencía está loca… ¿Cómo habla así a Anabeth? Se lleva cada torta… pobrecita, nos la va a dejar tonta. Rompe un poco con las criadas de esa época, lo que la hace original y más mejor que a las demás. Es lo que me gusta de vuestra historia, que intentáis crear nuevas cosas y no os basáis solo en lo que ya está escrito.
¿Y Tom de qué va ahora? ¿De buenazo? Ese castillo está lleno de falsedad y de apariencias. Y Harry en fin… vaya padre, que mal trata a Danny. Un día Danny se rebela y le pega.
Danny luchando JAJAJAJAJA me le imagino en esa época y pobrecito, al primer golpe estaría en el suelo.
¡Subid pronto! Un beso.
No te comente los anteriores porque queria seguir leyendo jajjaa. Anabeth me cae muy para el ogt, pero MUY, aunque eb el fondo parece ser media copada, a los "inferiores" los trata mal, y eso no me gusta jajja. Pobre christian , me da una ternuraaa jajja. Me re gusto la historia !! Suban prontoo !!! :)
ResponderEliminar¡Hola! Estaba esperando tanto este capítulo haha, ehrr empiezo con Dougie, es lo máximo, como le quiero. Y Chris es el más fab de los fabs, que bien domina el arte oye, y Donners re aprovechado, que bueno que ya se hicieron amigos y eso :')
ResponderEliminarMencía es radio rebel(?) nah me encanta el papel que desarrolla, creo que ya lo dije pero da igual, Anabeth siempre le pega y ahora eso me da risa aunque lo solía odiar pero es que tomando en cuenta que Mencía es criada no puede hablarle así a la princesa, re insolente ella, mola mucho e_e
Y Tom es bueno ¿verdad? yo sé que sí, aquí el malo es Harry que no quiere al Daniel y obliga a Anabeth a casarse, no es justo :c
Y Danny peleando, permíteme JAJAJAJAJAJJAJA, no me lo imagino, nop.
Btw me encantó, suban pronto :D
hola!! aver.. no se por donde empezar.. Christian me encanta, me recuerda a Truhan de Oliver Twist, y mencia... madre mia, esta chica se juega la vida cada vez que hablar, pero esque Anabeth no se esta quietecita y esta todo el dia pegándole. en cuanto a Dougie, que monte a sombra ha sido impresionante, pero da mucha pena porque su hermana se esta jugando la vida en palacio.
ResponderEliminarDanny... pues que haga lo que haga su padre no estará orgulloso y me da pena...
besos ana
Que ganas de leer el nuevo capítulo tenía.
ResponderEliminarMe gusta la relación que va a tener Doug y el enano...sí creo que harán cosas muy grandes.
No me gusta como tratan a la pobre ....ana me cae (de momento mal) y Harry????? Mmmmmm como no cambie le voy a coger una manía...jajajaja.
Danny es muy cuqui. Enamorada de el.
Doug siempre luchador.
Espero que subáis pronto eeehhhh!!!
Un besazo.
aqui la indignada del fic!!!! no hace falta q me presente porq ya sabeis quien soy jajaja ya se q no pasara nada entre Danny y Mencia y que teneis otros planes para ellos, pq sois crueles y malvadas, pero no importa he decicido hacerme indignada, ya me podeis estar imaginando con una tienda de campaña, un cartel y fotos de ellos, tengo mi propia lucha jajaajaja si alguien se quiere unir yo encantada esto es una cruzada por Dencia (si me lo acabo de inventar y ya podeis pensar q estoy loca) ahora me centro en el capitulo jajajaja iba a preguntar porq llora Anabeth pero supngo que es por Tomas, aver yo creo que Tomas tampoco es tan malo, pero un matrimonio sin amor.... no eso no tiene futuro por ningun lado creo aunq tal vez deba darle una oportunidad, MI CABEZA ESTA EXA UN LIO asiq aver si lo aclarais un poco mas jajajaja esq es Tom no puede ser malo. Harry desde luego es un padre horrible, orripilante...Danny es un buen hijo esta bien q de vez en cuando su padre le diga, eso ha estado bien hijo, un animo...pero esq yo creo q los padres solo saben ver las cosas malas q hacemos y por dios no me quiero imaignar a Danny vestido para luchar y con lo patoso q es....ajajajajaj primer asalto Danny 0 - contrario 1000, espero q no sea tan malo... y Doug y ese caballo...yo dije ya q ese cabllo despues seria un buen amigo de Doug, creo q no me queda nada mas por comentar, si se me olvida pues ya lo hago cuando subais...eso si Mencia trabajando donde trabaja deberia controlar un poco su comportamiento...mas q nada para q no sufra, pero q no se deje vencer...no se si me explico es algo raro.
ResponderEliminaros dejo tranquilas, (por un rato) y nada sigo gritando en a puerta del castillo Dencia xD
subir pronto bsss y es una historia increible
p.d: me estoy imagiando como en el capitulo de ls simpons en el q marge juega con Bart a un videojuego jajajaj yo ire a Tbaj solo con una escopeta y me cargare a todos asta djar solo a Danny y Mencia :P
Otro capítulo y otro comentario de mua ;)
ResponderEliminar¡Pobresito Daniel! Él se esfuerza y todo para que su padre solo le reproche.
Annabeth tendría que vigilar más sus bofetadas al igual que Mencía sus palabras. Pero aun así no creo que sea mala persona solo que como todo lo que ha vivido ha sido en palacio se da cuenta de que existen otras peores.
Dougie es asdfghjklahdb me lo imagino allí todo concentrado con la herradura y los caballos...y ahora encima con Christian. *-* Me encanta esta pareja. Shipeo Dougstian (?
¡Y Sombra ya le deja montar! ¡¡Party haaaard!!
Besos
Me encantó este capítulo! Me alegra mucho que Christian le haga compañia a Dougie, que se había quedado tan solito. Y yo tengo miedo por Mencía, aunque sus pensamientos sean los correctos estan en una época en la que eran muy cerrados y crueles con la gente que pensaba como ella, en cualquier momento se cansan y... no me quiero imaginar lo que le hacen :c y Tom... me sorprendió mucho su comentario. No esperaba para nada que tomara en cuenta los sentimientos de Anabeth, dadas las circunstancias. Y eso es algo bueno, da la impresiónde que no es tan malo como parecía. Y por último, Danny, me da mucha pena que su padre no le preste la atención que se merece... y estuve leyendo en los comentarios que Danny y Mencía no van a estar juntos? #Spoilers, jajaja. Yo tambien me declararía en huelga, pero ahora estoy ansiosa por saber qué es lo que tienen planeado para ellos. Sigan así chicas, espero el próximo capítulo!
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