Por la tenue luz que penetraba por la ventana entreabierta, imaginé que amanecía, o que acababa de hacerlo.
Abrí totalmente la ventana, me asomé al balcón y vislumbré un grupo numeroso de criados entrando a palacio.
Me vestí apresuradamente y salí de mis aposentos intentando no cruzarme con mi padre, pues no quería que se enterara de los lugares a los que acudía su hijo para conseguir compañía y alivio.
Al salir a los jardines, una bocanada de aire fresco me golpeó en la cara. Los atravesé y salí de palacio volviendo la mirada, asegurándome de que ni mi padre ni mi hermana me habían visto marchar.
Caminé por las calles, llenas de indigentes pidiéndome limosna y acercando sus sucias y mugrosas manos a mi nuevo y preciado atuendo.
-Vuelva a hacer eso y será la última vez que vea la luz del día.
El mendigo me miró asustado y se apartó de mi camino.
Crucé la plaza y bajé calle abajo hasta llegar a la taberna.
Al abrir la puerta todas las miradas se dirigieron hacia mí, murmurando, como hacían siempre que pisaba aquella taberna. Elicea, la dueña, se acercó a mí con una sonrisa pícara. Era una mujer de unos cuarenta y pico años. Llevaba un vestido naranja ceñido a un cuerpo que, en su momento tuvo que ser deseado por miles de hombres. Los cabellos se le habían escapado del moño y le caían desordenadamente a lo largo del cuello.
-¿Qué os trae por aquí, Sir Daniel?
-¿Hay alguna nueva?
-Pasad vos mismo y lo comprobáis.
Dijo sonriendo ampliamente. Me hundí en una ciénaga de recuerdos al ver salir de una habitación a un hombre acompañado por Taylia, la chica con la que hace seis años perdí mi virginidad.
-Vamos hombre, no os quedéis ahí parado, pasad y elegid de una santa vez.
Desvié la mirada de aquella joven de belleza admirable y caminé con las manos en los bolsillos por un pasillo que llevaba a una enorme sala con numerosos sillones.
Alcé la mirada y lo primero que vieron mis ojos fue a una muchacha rubia, con el cabello hasta la cintura recogido en una trenza. Con dos esmeraldas por ojos, que poseía unas pestañas largas, que conseguían embrujar a cualquiera. Sus pómulos, rosados y redondos, y su sonrisa socarrona, fueron los motivos de mi atracción hacia ella.
-¿Os gusta lo que veis?
Dijo mientras se mordía el labio y me daba la mano, tirando de mí y haciéndome pasar a una habitación, con una cama y una silla.
Cogí su muñeca y la atraje hasta mí, consiguiendo que sus labios quedaran a milímetros de los míos.
-¿Cómo os llamáis?
-Inés.
Susurró en mi oído y me sonrió. Desabrochó los cordeles de su corsé y al momento su vestido cayó al suelo, desvelándome las bonitas curvas que poseía su cuerpo. Agarré su cintura y comencé a besar su cuello; mientras que ella introducía sus manos por debajo de mi camisa. Con un beso en los labios, me llevó a la cama. No se parecía ni lo más mínimo a la mía, esta era incómoda y al menor movimiento, la paja o el material, de lo que estuviera hecha, se salía.
La vela alumbraba su desnudo cuerpo, al igual que iluminaba mi lujuria. No me importaba lo más mínimo mis remordimientos, ellas estaban para el disfrute y la clave estaba en no cogerles cariño. Nunca lo hice y nunca lo haría. Mi padre no tenía en mente ninguna princesa de reinos lejanos y eso hacía que mi libertinaje fuera llevado a cabo. Para mí era un juego divertido y para ellas el poder presumir que habían compartido lecho con el príncipe de Traylasia.
Su ímpetu era indescriptible, quería que la poseyera cuanto antes y nada más que estuvimos tumbados en la cama, intentaba quitarme la ropa, mientras gemía a cada caricia que yo le daba. En verdad era hermosa y su juventud, era el factor que hacía que pecara deseando recorrer centímetro a centímetro, todo su cuerpo.
Mencía se fue muy temprano aquella mañana. No había cantado el gallo, cuando ella se había marchado a palacio.
Antes de irse, noté como sus labios besaban mi frente, del mismo modo que sus frías manos acariciaban mi rostro.
En cuanto ella se marchó, me levanté de la cama y abrí las ventanas, para ver como caminaba, tristemente hacia aquella cárcel.
Quise chillar su nombre, pero así ponía en juego su vida; ya que la ciudad aún no había despertado. Iba sola, descalza y acariciando sus brazos, para entrar en calor.
-Sois un buen hermano, Douglas.
-¿Qué hacéis despierto tan temprano?
-Su hermana me ha despertado, al darme un beso en la frente. ¿Queréis que vaya tras ella y le acompañe?
-No Christian.
Me separé de la ventana y caminé hacia la chimenea, para calentar la choza, mientras Christian preparaba un mendrugo de pan, para que lo comiéramos posteriormente, cuando el sol estuviera justo encima de nuestras cabezas.
Aprovechamos el canto del gallo, para ir a los establos. Estuvimos allí un rato.
Le resolví a Christian, lo mejor que pude, las preguntas que me hacía. Así estuvimos gran parte de la mañana, hasta que opté por ir a devolver aquel magnífico ejemplar a la guardia de palacio.
Saqué a aquel ejemplar y acaricié a Sombra.
-Christian, dale un trozo del mendrugo que escondéis.
Reí y sacó de un modo desganado el mendrugo de pan, de debajo de su camisa verde, o al menos yo creía que era de ese color.
-¿Cómo me habéis descubierto?
-Soy observador y Sombra... –Sonreí y Christian le dio aquel mendrugo. –Él me ayuda.
-No penséis que le quería robar, jamás lo haría señor. Quería llevarle a su hermana algo de comer. Ella nunca come mucho, cuando la conocí solo se tomó una manzana.
-Ella prefiere pasar hambre por los demás, es así.
Sonreí y comenzamos a caminar entre la multitud, mientras que nos alejábamos de la cuadra y de Sombra.
-¿Qué pensáis hacer con el dinero?
-Comprar una gallina y puede que una vaca, si este tal Mortis es generoso y aprecia el cuidado que le he hecho a su caballo.
Continuamos andando, hasta que llegamos a palacio. Mojé mis manos y mi nuca en el agua de la pequeña fuente, mientras que aquel caballo árabe bebía.
Me miré en aquella cristalina agua y comencé a beber, para después adecentarme un poco. Christian hizo lo mismo y me reí de él cuando sonrió y le faltaban dos de sus dientes.
-¿No os crecen?
-Uno tiene que salir, pero el otro me lo rompió mi único amo de un golpe.
-¿Sois un esclavo?
-Sí, pero mi amo murió hace meses y desde entonces recurro a la picaresca y ahora os ayudo a vos y a su hermana. –Sonrió y entramos en palacio. –Sois mi familia.
Christian agarró mi mano y yo le acerqué a mí, como hacía con mi difunto hermanastro, Zack. Christian me recordaba a él en muchas cosas, pero no en la edad.
Llevé el caballo a las cuadras y allí estaban dos soldados. Christian me dijo que era el capitán Cebo y uno de sus hombres.
-¿Habéis podido curarlo?
-Sí, solo tenía una incisión.
-¿La furcia de su hermana y vos, dan cobijo a este hijo de puta?
No quise contestar, puesto que no sabía pelear, pero cada vez pensaba más en como amargar la existencia de ese mal nacido.
-Deseo dárselo a su dueño.
-Búsquelo cerca de las cocinas.
Christian me guió por aquellos enormes patios, hasta las puertas de las cocinas y allí dimos con Mortis. Muy agradecido por mi trabajo, comprobó que todo estaba bien y rápidamente me pagó.
Había dinero suficiente para comprar dos vacas y por ello le sonreí. Cuando salíamos de palacio vi a mi hermana.
-¡Mencía!
Grité y ella salió corriendo a abrazarme. Le había cambiado la expresión facial y fue como que su mirada volviera a desprender felicidad, aunque la notaba rara con sus cabellos, dorados como el trigo, escondidos.
Mi mirada fue atraída por un muchacho rubio de aspecto frágil y descuidado. Absorta en mis pensamientos tardé varios instantes en advertir que Anastasia me había dicho algo. Cuando la miré, pestañeando, vi que una sonrisa se extendía por su rostro.
-¿Por qué me miráis de ese modo?
-Os habéis quedado ensimismada mirando a aquel joven.
-¿A quién? –Intenté disimular. –Solo estaba pensando, además ¡qué os importa!
Grité mientras descendía las escaleras bajo la mirada perpleja de Anastasia.
-Mencía requiero de vuestra ayuda.
Dije fijando mis ojos azules en las pupilas del joven que la acompañaba. Se inclinó haciendo una reverencia y volvió a mirar a Mencía.
-Sí, alteza. ¿Qué deseáis?
-Necesito nuevas telas. Quiero que me acompañéis al mercado.
Asintió con un sucinto gesto. Soltó la mano del chico y caminó hacia las cocinas, para coger un gran cesto. Salimos de palacio y yo me cubrí el rostro con una negra y holgada capa.
Intenté sacar parecido a Christian con ella y aquel muchacho, que supuse que sería su marido, pero no lo encontré por ningún lado. Las esmeraldas que tenía por ojos, no se asemejaban en nada a los azulados y diminutos ojos de ellos. Posiblemente el niño no fuera de aquel muchacho rubio, sino de cualquier hombre para el que trabajara antes aquella criada, pero eso no parecía importar a aquel muchacho. Le demostraba su amor de igual manera y cuidaba de aquel bastardo.
Dejé de ensimismarme en mis pensamientos, cuando dos jóvenes, altos y distinguidos estaban de pie en la entrada del palacio.
-Alteza, ¿deseáis que preparemos su carruaje?
-No se preocupe, iremos a pie.
-Pero es peligroso que vayáis sola, sin ninguno de nuestros hombres.
-Estaré bien, nadie me reconocerá.
Dejamos atrás palacio y nos encaminamos por las sinuosas y estrechas calles de la ciudad.
Sólo se oía el trinar de las aves y el griterío de campesinos que deambulaban por allí en busca de comida para alimentar a sus familias.
-Mencía no os separéis de mí.
-Sí, señora.
Avanzamos hacia la multitud y me detuve en el puesto de una anciana mujer. Sus cabellos tenían la blancura de la nieve y unas suaves arrugas llenaban su rostro de pliegues. Cuando miré sus ojos negros y aterciopelados, tuve una sensación de paz y seguridad absoluta.
-¿Buscáis algo especial, bella dama?
Dijo sonriendo mostrando una imperfecta dentadura, a pesar de que le faltaran varias piezas, no perdía el encanto de su sonrisa.
-Estoy buscando telas, pero no me convence ninguna.
-Estoy segura que las que os voy a enseñar serán de su agrado.
Esbozó una sonrisa y desapareció del puesto, dejando al cuidado a una niña pequeña de unos ocho años. Volvió al cabo de unos minutos con un cesto lleno de telas de todos los colores y texturas que podía imaginar.
-Aquí tenéis. Elegid cuantas deseéis.
Dirigí la mirada hacia Mencía, la cual estaba fascinada mirando y deslizando sus dedos por aquellas maravillosas telas. Cuando descubrió que la estaba mirando, apartó la mirada de las telas y transfirió la mirada a sus pies descalzos.
Después de seleccionar la mitad de las telas, pagué a la mujer y se las di a Mencía para que las guardara en la cesta.
Salimos de la plaza sin ser descubiertas, pero al llegar a la esquina de una calle, una mujer indignada, salió vociferando de su casa.
-Necesito nuevas telas. Quiero que me acompañéis al mercado.
Asintió con un sucinto gesto. Soltó la mano del chico y caminó hacia las cocinas, para coger un gran cesto. Salimos de palacio y yo me cubrí el rostro con una negra y holgada capa.
Intenté sacar parecido a Christian con ella y aquel muchacho, que supuse que sería su marido, pero no lo encontré por ningún lado. Las esmeraldas que tenía por ojos, no se asemejaban en nada a los azulados y diminutos ojos de ellos. Posiblemente el niño no fuera de aquel muchacho rubio, sino de cualquier hombre para el que trabajara antes aquella criada, pero eso no parecía importar a aquel muchacho. Le demostraba su amor de igual manera y cuidaba de aquel bastardo.
Dejé de ensimismarme en mis pensamientos, cuando dos jóvenes, altos y distinguidos estaban de pie en la entrada del palacio.
-Alteza, ¿deseáis que preparemos su carruaje?
-No se preocupe, iremos a pie.
-Pero es peligroso que vayáis sola, sin ninguno de nuestros hombres.
-Estaré bien, nadie me reconocerá.
Dejamos atrás palacio y nos encaminamos por las sinuosas y estrechas calles de la ciudad.
Sólo se oía el trinar de las aves y el griterío de campesinos que deambulaban por allí en busca de comida para alimentar a sus familias.
-Mencía no os separéis de mí.
-Sí, señora.
Avanzamos hacia la multitud y me detuve en el puesto de una anciana mujer. Sus cabellos tenían la blancura de la nieve y unas suaves arrugas llenaban su rostro de pliegues. Cuando miré sus ojos negros y aterciopelados, tuve una sensación de paz y seguridad absoluta.
-¿Buscáis algo especial, bella dama?
Dijo sonriendo mostrando una imperfecta dentadura, a pesar de que le faltaran varias piezas, no perdía el encanto de su sonrisa.
-Estoy buscando telas, pero no me convence ninguna.
-Estoy segura que las que os voy a enseñar serán de su agrado.
Esbozó una sonrisa y desapareció del puesto, dejando al cuidado a una niña pequeña de unos ocho años. Volvió al cabo de unos minutos con un cesto lleno de telas de todos los colores y texturas que podía imaginar.
-Aquí tenéis. Elegid cuantas deseéis.
Dirigí la mirada hacia Mencía, la cual estaba fascinada mirando y deslizando sus dedos por aquellas maravillosas telas. Cuando descubrió que la estaba mirando, apartó la mirada de las telas y transfirió la mirada a sus pies descalzos.
Después de seleccionar la mitad de las telas, pagué a la mujer y se las di a Mencía para que las guardara en la cesta.
Salimos de la plaza sin ser descubiertas, pero al llegar a la esquina de una calle, una mujer indignada, salió vociferando de su casa.
-¡Vos! –Me señaló con el dedo mientras se acercaba a mí. –Vos sois la hija de ese miserable que mandó aniquilar a toda mi familia. Aunque vayáis cubierta, podría reconocer en cualquier parte la mirada de la asquerosa monarquía de Traylasia.
Me cogió de los hombros con brusquedad y empezó a zarandearme.
-¡Pagaréis por ello!
Mencía intentó protegerme, pero de un empujón cayó desplomada al suelo. Veía ira y dolor en los ojos de aquella mujer.
Metió la mano en su andrajoso vestido, y de su bolsillo sacó un cuchillo. Me vi reflejada en él; se podía apreciar el terror que emanaba mi rostro a cientos de kilómetros.
-¡Yo no tengo la culpa! ¡Suélteme!
Grité intentando desasirme de su agarre.Un grito ahogado salió de su interior y cayó sobre mí, muerta.
Miré al frente y me encontré con Dave, uno de los guardias reales.
-Alteza, ¿estáis herida? –Inquirió mientras guardaba en su cinturón el puñal con el que había asesinado a la mujer.
-No, vinisteis antes de que eso sucediera. Gracias.
Busqué con la mirada a Mencía. Estaba junto a mí, con las rodillas ensangrentadas y una expresión de horror en su rostro.
-¿Os encontráis bien? –Pregunté colocándome la capa.
-Señora, quien importa es vos, yo solo soy una especie de polvo animado, nada más.
Interpreté sus palabras por un “me encuentro bien” y nos dirigimos a palacio, dejando atrás un cielo gris y plomizo.
Mencía me acompañó a mis aposentos y dejó la cesta con las telas sobre mi cama.
-Tomad. –Le di un par de telas.
-No, señora, no puedo aceptarlas.
-Quédeselas. He comprado demás. –Sonreí.
-Muchas gracias.
Me dedicó una sonrisa antes de cerrar la puerta. Me quité la capa, dejándola a los pies de la cama y salí en busca de mi hermano.
Acaricié mi cuello, mientras caminaba a oscuras por los pasillos del castillo. Estaban iluminados por unas antorchas, pero solo en el medio de aquellos inmensos pasillos.
Escuchaba como las gotas de agua caían de una de las goteras, del ala este del palacio. Las piedras que construían el castillo, creaba una gran resonancia y el eco era muy notable en todo el pasillo.
Escuché pasos tras de mí y aceleré, para no ser descubierto. El tintineo de las monedas en la bolsa, que llevaba atada al cinturón, era constante.
Mi respiración se aceleró, pero conseguí burlar a mi perseguidor en la oscuridad.
Caminé hacia los establos, bajo la lluvia y comencé a esperar a la persona con la que había quedado.
-Cuervo negro.
-Anuncia al traidor.
Descubrí mi rostro y él hizo lo mismo. El capitán Cebo sonrió y se acercó a mí.
-¿Para qué me requiere Sir Thomas?
-Vos conocéis los movimientos de la princesa y de toda la familia real. –Le entregué la bolsa con el dinero.
-¿Qué insinuáis? –Sus ojos brillaron al ver las monedas de oro.
-Necesito que trabajéis para mí, siendo el capitán de la guardia real. –Reí. – ¿Conoce a mi familia?
-He oído hablar de los Blackwell, pero nada más que por su agilidad en la caza.
-Le iré desvelando punto por punto cuando llegue el momento, al igual que incrementaré su sueldo.
-¿Qué quiere que haga?
-Averiguar dónde va el príncipe, las estrategias de guerra del rey y lo más importante vigilar los movimientos de Anabeth.
-¿Me pedís que sea un espía? –Asentí y dejamos de caminar por el establo, parando en seco. –Tengo un precio y vos me habéis comprado, pero quiero algo más.
-Si conseguís darme esta información, yo os daré lo que deseéis.
-Quiero a una mujer. Es una criada, pero su mirada y sus modales me tienen hechizado. Me ha ridiculizado y eso ha hecho que mi deseo por ella sea mayor.
-Si me conseguís lo que os pido, la criada por la que suspiráis será vuestra. –Sonreí. –Todos tenemos un precio y el de los pobres es la comida y algo de oro. No será difícil que pronto sea vuestra.
Salí bajo la lluvia y me coloqué la capucha de la capa.
-Tenéis hasta el domingo próximo, para dicha información.
-¿Y si no obtengo todo?
-No obtendréis a la muchacha, solo el dinero.
-Pero... Aunque lo obtuviera, no conocéis quien es.
-Ojos claros, delgada y desde hace tres días el labio partido. ¿Creéis que no lo sé?
-Señor, yo...
-Vi como un guardia era puesto en evidencia por una asquerosa plebeya. ¡Limpiad vuestro nombre con lo que os pido y ella será vuestra!
Gruñí en la oscuridad y corrí hacia el interior del palacio, sabiendo que ese estúpido guardia haría todo lo que le mandara a cambio del cuerpo de aquella asquerosa plebeya.
Pues nada, veo que soy la primera jijiji
ResponderEliminarA ver chicas, lo primero enhorabuena porque a cada capítulo os superáis más y es que OMG! ¿Qué vais a poner en los siguientes si estos están así?
Bueno, voy al grano... A ver, como no, Danny de putas. Este hombre da igual en qué época esté que siempre es igual jajaja es un máquina jajajaja en fin, me habéis chafado porque como leí en comentarios de otros capis le veía con Mencía y eso que no se conocen, pero así da más juego de príncipe rebelde (?)
Luego, con Tom me habéis dejao' muerta!!! Madre mía, no me le esperaba tan malo, malísimo... Fijo que lo que trama entre manos es algo tan ruin que traerá problemas a Traylasia y vamos que usar a Mencía como moneda de cambio con Cebo... Mira que le adoro, pero que hijo de p**** en fin, que quiero saber que pasa con estos dos.
Otra cosita, Doug y Christian son amor y yo creo que Anabeth se ha enamorado... Love is un the air (?)
Y por último, quiero que surja ya la amistad entre las chicas, porque lo del mercado HA SIDO MUY FUERTE.
Un besito y siguiente!!
Esta es la tercera vez que me pongo a escribir el comentario, porque le doy sin querer al botón de retroceder página ;____; Espero que eso de a la tercera va la vencida sea cierto.
ResponderEliminarOMG OMG OMG OMG OMG OMG OMG Y OMFG. Es que vosotras hacéis cada capítulo más perfecto o qué. Aquí los demás se parten el cerebro y no puede igualarse a una línea vuestra (kk d bda) Bueno, bueno, bueno, dejo eso de irme por los laureles porque no termino en siglos [tengo complejo de la excalibur de soul eater(que friki que soy :3)] Pasoooo que quemoooo.
Danny de putas>>>>>>>>>>>>>>>>>>>. El pecoso es el asqueroso amo, ¿queda claro? Él es el príncipe y se supone que tiene que conservar una reputación, pero a ver, chicas, ¿quién va a estar pendiente de su reputación, cuando puedes contratar tantas putas como quieras? Yo si fuera princesa me iría de boys(?) Danny tiene problemas en la corte pero lo soluciona con un quiqui, óle su shosho.
Yo sé que Dougie y Mencía van a salir de la pobreza (con Christian también) porque el mayor se va a poner a tratar a caballos a tope de power y se va a hacer más rico que el cirujano plástico de Belén Esteban.
Ay ay ay, cuando fue a palacio y Anabeth se le quedó mirando, lo que yo dije nada más que sin ser desde una almena (soy la adivina del reino). Cómo me gustaría que estuviesen juntos pero claro, eso es un amor prohibido y no se aceptará jamás y se suicidarán por amor o se los cargará Tom (no por favor, cambiad las normas y que un simple plebeyo se pueda casar con una noble, A LA MIERDA EL ANTIGUO RÉGIMEN)
Y en el mercado cuando salió la bruja esa que se quería cargar a la futura churri de Doug, nananana. Yo veía a Annabeth sangrando y casualmente la casa de Mencía estaba cerca e iban para allá y er rubio se enamoraba de la princesa y ella de él y se comían una vaca y hacían una matanza con un cerdo ibérico y las ninfas, druidas y faunos se unían a la fiesta y todo el mundo contento, yay! Pero apareció el guardia a tiempo y no le pasó nada a la señorita (secsi señorrita waticonpleiaaaa uo uó uó, hasta que invadan el reino, hasta que lo invadan, lo invadan) Y ya hay amistad entre las dos mushashas, BIEEEEEEN. Lo que no sé, es qué hará Mencía con esas telas.
Y luego Tom la va a liar, y no, nonononono. Que no quiero, le estoy cogiendo mucho asco y no debería ser así, porque en la realidad Tom es cuqui, adorable, fantastibuloso...
Más os vale que alguien le de un garrotazo y le cambie las ideas, jajaja.
Pues eso ha sido todo, otro capítulo nos vemos con un comentario. Bai bai bai.
Muy chupi, xhijashhh.
PD: subidprontoprontitoooo
OMGGGGGGGGGGGGG no sé, comentario general: todo está muy genial y me encanta cada vez más <3
ResponderEliminarAhora por partes
Danny: ah Danny es todo un libertino y eso es tan lol, anda en un prostíbulo y no le importa no eh eh eh me encanta bc es tan Danny jajaja.
Dougie: Mi muchacho re inteligente me caso, tan genial que es y su amistad con Christian es como ewww bc me da la ternura enorme y me quiero morir. Ahora Donners ya entregó el caballo así todo genial y le darán más trabajos y tendrá dinero y final feliz ¿cierto? ok no jaja, me encanta el personaje de Dougie btw.
Anabeth: EHHHHHHHHHH EHHHHHHHHHHHHHHHHH bien que se quedó viendo al flaco ah yo lo sabía yay que emoción, le gustó el rubito así sucio y todo pero es que ¿a quien no? ¡No supero que piense que Doug y Mencía son los padres de Christian! eso es realmente gracioso y creo que nunca lo superaré. Y el odio del pueblo hacia ella es como idk, deberían irse todos contra Harry y no contra ella :c oh oh y la frase de Mencía "Soy como un polvo animado" THISSSSSS omf es mi frase favorita del mundo lol. Y Anabeth le regaló telas a Mencía, que hermoso, será una genial amistad.
Y por último Tom: NO. ME. JODAS. TOm es el arruina vidas acá ¿cierto? no lo puedo creer, es que es malo y ¿que pretende lograr? ah que me da algo ._. no me imagino a Tom Tom siendo malvado así que pienso en otro Tom rubio(?)
Bueno, me encantó el capítulo btw, espero mucho el siguiente :D
AAAAAAAAAAAAAAAAAAH *coge aire* AAAAAAAAAAAAAAAAAAH. Sí, eso significa que me encanta.
ResponderEliminarDanny... Danny.... Putero pecoso... A ver si le van a pegar algo....
A ver, vamos a lo importante aquí. EL NIÑO, AMO AL NIÑO. Jajaja vale no. A ver, que me centro.
Anabeth, por qué piensa que Mencía y Doug son matrimonio? Será que no se parecen! Ahí va a haber lío... Pero vamos.
Y luego lo más Boom de todo... MAI GOD! Jamas hubiera pensado que al capitán le gustara Mencía. Que esa zagala tiene muy mal carácter, que se la va a liar eh.
Estoy deseando leer el siguiente!
Un beso :)
Hola! Se que es tarde y tal pero entre examenes es dificil tener un momento de paz.
ResponderEliminarAhi va: me a encantado. Danny sigo diciendo que es un juergas. Es un joffrey sexy. Y luego esta Anabeth que se nos enamora de Doug y un poco mas y ahi que recoger las babitas con un CUBAZO! Christian. Doug y mencia.Menudo par de 3. Me encanta que se cuiden tanto. La verdad. Y tom.
A saber o que trama porque a mi me esta empezando a dar hasta miedito esta faceta de tom. Ojala y no pase nada malo y menos a mencia que ya tienen suficiente con los tortazos de anabeth..
Me ha encantado.
Besos. Ana
Hola! Me quedé fascinada con este capitulo, Danny es todo un mujeriego y Tom todo un malvado!
ResponderEliminarLo que más me gusto es que Anabeth se haya fijado en Dougie, fue amor a primera vista sin duda! Y ella me esta cayendo mejor, esta siendo buena con Mencía. Ojalá se entere que ellos son hermanos y no un matrimonio jaja
Espero el próximo capitulo con muchas ganas ! Saludos :)
Holaaa, tarde pero seguro (de nuevo). Y otro capítulo GENIAL, como siempre, me fascina esta fic! Cada vez se pone mejor... Danny, oh Danny, siempre tan él jajaja <3 me encanta. Y aaaw me muero de amor con Anabeth y Dougie ya quiero que se enamoren, se casen, tengan hijos y sean felices para siempre y por toda la vida, amén (?) Jajaja no, en serio, me emociona que por fin se hayan conocido y me da mucha risa que Anabeth piense que él y Mencía estan casados xD y en cuanto a Mencía... tengo miedo, no me gusta Cebo para nada, la va a obligar a estar con ella, noo quieroo :c ah y Tom de malo, cuesta creerlo, pero definitivamente me agrada. O tal vez soy yo que siempre me atraen los villanos, jajaja pero me gusta que sea así. Bueno, voy a estar esperando con ansias el próximo capítulo, cada vez se pone mejor :D saludos!
ResponderEliminarbueno...al parecer siempre soy la ultima en comentar....jajajaaj siempre retrasada...
ResponderEliminardanny, danny, danny... ( y pongo ese tono de voz q pone una madre antes de exarte una bronca), eso de irse de putas no esta bien, no nada bien tu verdadero amor esta en el castillo, trabaja para tu hermana y se llma Mencia, ASIQ NO SE PQ NO ESTAS BUSCANDOLA, este es mi momento Dencia, si lo se soy una pesada pero esq me encanta....al igual q la pareja q habeis formado o intentado formar de Ana y Dougie, pero como puede creer q ese niño sea de ellos?? si vale Chisrian es muy mono y muy gracioso y les va a ayudar pero no como para ser su hijo.... en fin ya se alcararan todas estas cosas no???
y por ultimo ese Tom malvado no me ha gustado nada, como diria la reina de corazones que le corten la cabeza....en el fondo no le deseo eso a tom pero no quiero q sea maloo, y ahh ana no tiene culpa de lo q haga su padre para q el pueblo le haga eso, la maldad para harry....
en fin espero pronto el siguiente capitulo q me encantaaa esta historia....quiero mas y mas y mas....
bsss xicas
Hey There!!
ResponderEliminarHace mil años que me he leído el capítulo pero no he tenido tiempo de comentar y eso me fastidia un montón.
Como siempre está genial. Cada vez me voy metiendo más en la história y tengo más ganas de saber lo que pasará.
Danny es un caso perdido este dónde este, en la época que sea siempre sera iggual de mujeriego.
Lo que ha pasado en el mercado!! Después de eso seguro que Mencía y Anabeth tarde o temprano se llevaran mejor.
Sigo siendo fan pero muy fan de Christian y Dougie. Pero que monos los dos. Además gracias a Christian, Dougie puede conseguir los materiales que necesita aunque sea robando.
Tomaso que ta' pasao. Que me lo habeís hecho muy mala al pobrecín :( Pero bueno eso le da intriga al fic.
Seguid escribiendo.
xx
Pd: Perdón por mi cacacomentario :(